¿Sabías que el solo hecho de respirar por la boca puede hacer que sufras alteraciones morfológicas?

Una persona que respira por la boca padece alteraciones físicas debido a la adaptación que debe hacer su cuerpo para obtener un mayor volumen de aire. Este hecho hace que los cambios posturales de la cabeza producidos para conseguir aire tengan consecuencias a nivel general, alterando el equilibrio del cuerpo y produciendo anomalías por compensación como la Hipercifosis, los pies planos o la Hiperlordosis.

Aún así, no solo existen alteraciones en cuanto al equilibrio, éstas se dan en varios niveles anatómicos y se pueden acentuar según la edad de la persona. Algunas son la cara estrecha y alargada, el paladar estrecho y profundo, la protusión de maxilar superior, el apiñamiento de incisivos, la falta de sellado labial o el labio superior corto, entre otras.

Por otra parte, un respirador bucal suele tener unas características faciales concretas como la cara alargada, la boca abierta, ojeras, labios secos, nariz pequeña y dificultad o imposibilidad para respirar por la nariz.

Este tipo de respiración puede tener diferentes causas y hay que tratarlo desde el primer momento para evitar problemas mayores.

 

Bibliografía: 

La salud desde la boca de Misael Cirilo

 

 

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